domingo, 27 de marzo de 2016

Reflexión 10


¿Profesor, estoy actuando bien? ¿Se me cree?

Desde varios puntos de vista, y desde mucho tiempo, se ha venido buscando –y discutiendo- la forma de llegar hacia una actuación orgánica. Son distintas las técnicas -pasando desde las acciones físicas hasta la biomecánica- que lo han intentado. Vida, vida que se transforma y se adapta a tiempos, épocas, sucesos y situaciones.

Y hasta ahora nada está dicho.
Las emociones, gustos y reacciones son infinitas, he ahí la grandeza y la mayor dificultad para el actor. El laberinto que ha de recorrer para lograr siquiera una chispa de organicidad a un parlamento es agotador. También, recordemos que cada etnia tienes sus códigos, maneras y reacciones. Entonces, es muy probable que algunos elementos de la interpretación disten en su efecto. A su vez, recordemos que existen géneros y estilos. No me imagino a una pieza de Beckett ejecutada en un estilo simbolista, ni tampoco ver Quien le teme a Virginia Wolf en bufo. Estas piezas fueron realizadas en contextos y visiones distintas, mismas que satisficieron al público de aquel entonces. Es menester entonces investigar, comprender, y reproducir.

¿Qué método seguir?
Todos y ninguno. Aprender para luego olvidar. La investigación irá hasta que el actor desista de serlo. Si bien la actuación es un oficio, éste necesita de estímulos, experiencias e investigación. Pienso que lo único que hacen los métodos es canalizar mejor la forma de llegar a la expresión buscada, y que el actor deberá conocer qué herramientas-métodos utilizar al momento de que el régisseur le solicite “ese algo” para la escena. No existe, se los aseguro, escuela o profesor alguno que tenga la fórmula. Lo que sí ofrecerán en buena cuenta es un banquete de experiencias que permitirán acercarse a la creación. El guía pone la cuota de experiencia y moldeará el talento del estudiante. Pero es sólo experiencia y como tal es debatible. He conocido a chicos demasiado talentosos pero subyugados a métodos que no les permitían crear según sus necesidades. -quizá creyeron que lo estudiado era el Pater Nostrum a seguir per sécula seculorum-. La limitación del conocimiento les hizo arrugas y amargo andar. Hay que seguir investigando e innovando, aunque para ello tengas que ser como el salmón e ir contra la corriente. El arte no es para los que se sientan. Parafraseando un poco a Constantin: “No existe método universal señores, y si les sirve algo, úsenlo”.


Estamos en cero…

Siempre. A un ensayo, no debes ir con la cabeza predeterminada para algo, pero sí muy seguros de que algo va a pasar. En cada ensayo se observa una vida, algo nuevo, algo que pasa y que está entre los actores. El atrezo, las luces, todo cobra importancia. Se empieza a crear la vida.


Dramaturgia o creación colectiva.

Ambos banquetes son exquisitos, llenos de riqueza, experiencias y mucho rigor. Y si tienes ganas de hacer alguna de ellas, entonces, manos a la obra. Toda creación es valiosa si se construye con cimientos de fe.


Ya no entiendo nada.

No se trata de entender. Se trata de ser y sentir. Muchas veces hemos hecho cosas sin sentido, acciones erróneas que han devenido en problemas, afectaciones. El personaje es un universo de acciones y afectaciones. Ni juzgarlo es bueno, porque ahí se acaba el juego. Significa descubrir qué siente en cada instante y cómo logra su objetivo, sentir su urgencia, su necesidad. También significa mirar hacia afuera, y ver si la creación va con la propuesta.


¿Actuar para el público?

Actúas para tu compañero y para el público. Pero cuidado con lo último. Se trata de hacer arte, no un títere o mico.


Fama…

Es mejor la felicidad de poder hacer y vivir de lo que te gusta. No la busques, porque no la vas a encontrar. Sumérgete en tu trabajo y punto.


Dar lo que el público quiere…

El público es sabio y sabe abrazar a los artistas, ama las nuevas propuestas. Quizá lo próximo que necesite seas tú. Y si tienes una oportunidad, pues prepárate mucho para aprovecharla.


Y el público…

Quien paga el ticket es el público –valgan verdades-. Habrá que pensar en que, si queremos vivir de esto, debemos de estar acorde a los productos del mercado o tener un producto lo suficientemente bueno para invertir en él y publicitarlo. A partir de aquí salimos de las manos de la musa y nos convertimos en marketeros. Hay que aprender a vendernos. Y como en todo inicio será duro y pocos lograrán el establishment deseado. Debes de determinar tu público. Si te sientes bien haciendo mimo o bailando, pues estará bien. La idea es que hagas lo que hagas, sea con preparación, dedicación y disciplina.


Figuretti

Si hay cielo e infierno, ¿por qué no? Y hasta para serlo, hay que tener agallas, talento y recursos artísticos. No confundir con mostrar escándalos ni miserias personales, eso dista.


Y recuerda que…

Que el actor es un comunicador, y tiene el poder de cambiar a la gente. Y que es un privilegio poder llegar al público. Que hay que cuidar lo que se presenta, quizá mañana no estemos en este mundo. Que ningún segundo se repite y que es una carrera de largo aliento. Que no debes de esperar aplausos, porque nadie te llamó –tú llegaste-. Esta es carrera de valientes, y aceptar que cuando se apaguen las luces, la soledad es parte del artista.


Ya todo se ha visto…

No. El ingreso de los medios digitales y su utilización en escena recién está empezando, desde teatro multimedia, instalaciones digitales o teatro digital. También, están las instalaciones y el teatro que se hace en espacios no convencionales, sin contar con las nuevas propuestas, mezclas de disciplinas. Hay todo un mundo por recorrer. En Latinoamérica, existen muchas personas como tú, empezando ahora mismo a hacer arte. Gente que se quitó la corbata y dijo, vamos a hacer teatro. Gente que como tú quiere ser feliz. El teatro existirá hasta el fin del ser humano.


Primera llamada…

Obedece y agradece siempre a tus maestros. Cállate, escucha y aprende.


Segunda llamada…

Recuerda todo, olvida todo. Es momento de sentir. Nadie sabe lo que va a pasar ahí afuera, en ese mundo llamado escenario.


Tercera llamada…

A escena. Con fe, que todo lo hecho con pasión, humildad y disciplina tiene éxito.


Y aprovechando que es 27 de marzo y celebramos el DIA MUNDIAL DEL TEATRO, pues… ¡FELIZ DÍA! A todos los estudiantes, maestros, actores, profesionales, creadores y trabajadores que están metidos en esta locura. Todos son valiosos. Todo suma.


Y si quieres hacer teatro, hazlo y ya no esperes más, que la vida es corta y es mejor vivirla intensamente. ¡Nunca dejes de soñar!


Daniel Manchego
Era Azul