sábado, 6 de mayo de 2017

POST FACEBOOK 1



Hoy amanecí muy convencido: Sólo los valientes son merecedores de la felicidad. Valientes para defender y reconocer su amor hacia otra persona, y construir una relación. Recuerda, primero, a nadie le interesa lo que tú haces, segundo, a NADIE le interesa lo que tú haces y tercero, A NADIE EN EL MUNDO LE INTERESA LO QUE TÚ HACES. Entonces, ¿Por qué no intentas ser feliz con alguien? Total, la vida es corta y hay que vivir lo más feliz que se pueda. A veces uno se harta de los screen-man, de esos que son bien machitos en la calle enamorando flacas, escribiéndoles por el celular y en la cama son más mujeres que nadie, diciéndole al flaco que les den una chance para seguir y sino pueden "ser amigos". Recuerda que si tú traicionas a quien te quiere, no lo engañas, sino que te traicionas a ti mismo, ya que no eres lo suficientemente cabal para mantener una promesa, y así amigos nadie quiere, ya que la lealtad es nula. Hay que ser felices, sin hacer daño a nadie. Y si te gusta alguien, quiérelo, cuídalo, sé detallista y respétalo. Sólo así se crean grandes historias qué recordar con cariño. Sólo así, con verdades y buena comunicación se hacen grandes relaciones. Haz que valga la pena, que te quieran por el kit completo. Recuerda, uno puede querer, amar a alguien, pero no lo necesita para ser feliz. Ya eras feliz antes de conocer a esa persona. Y si te hace infeliz, mejor corta esa relación, elimínalo de tu vida y continúa, que la vida sigue y está esperando tu mejor versión. Y si quieres de verdad, pues ponte las pilas y cuida tu relación y échale todas las ganas, haz que valga la pena. Tú decides.

A todos mis amigos con cariño. DM

4 de mayo de 2017.

viernes, 3 de febrero de 2017

EPIFANÍAS

Autor: Daniel Manchego
Habitación. Gabriela sentada en su cama, con el rostro desencajado. Fuma un cigarrillo y tiene un vaso de whisky a medio terminar. Luz tenue. Se escucha la canción de “El problema” de Arjona.
Gabriela: Hola, ¿No me das mi beso?
Oliver: No Gabriela, entiende. Yo sólo vine aquí como tu amigo.
Gabriela: No entiendo. Es que de verdad, no te entiendo.
Oliver: ¿Qué es lo que no entiendes? Vine a verte, a hablar contigo. Me preocupo por ti aunque no lo creas. Soy tu amigo.
Gabriela: No recuerdo cuándo fue la última vez que te portaste como un amigo. Y hasta ayer eras más que un amigo.
Oliver: Sabías muy bien mis sentimientos…yo nunca te he mentido.
Gabriela: Hasta ayer hicimos el amor, me dijiste que me querías una y otra vez. En esta cama.
Oliver: Tú lo decías… yo te seguía… no te he mentido.
Gabriela: Me dijiste que mientras estés conmigo no estarías con nadie más. Y de repente descubro en tu celular la conversa con tu ex. Me pones mil mentiras y al final de harto me dices que estás coqueteando otra vez con ella desde hace dos meses ¡Dos meses imbécil! Dos meses que te noté cambiado y te pregunté ¿cierto? ¡Te pregunté puta madre! Dos meses en donde todo fue peleas, donde yo te juré poner todo de mi parte para que mejore nuestra relación sin saber que pensabas en otra.
Oliver: Eso no es cierto…
Gabriela: ¡Es verdad! ¡Niégame que pensabas en ella mientras me tirabas!
Oliver: (Silencio)
Gabriela: ¡Eres un maldito!
Oliver: Las cosas no son así.
Gabriela: ¡¿Y cómo mierda son entonces, huevón?! ¡¿Cómo mierda son?! Y no me mires con tu cara de inocente. Y encima, me vienes a ver por lástima.
Oliver: ¡No!
Gabriela: Sí, es lástima. ¿Quién chucha viene a ver a la weona que se tira porque la dejó llorando ayer? Claro, qué fácil es para ti.
Oliver: Yo no quise hacerte daño ¡Somos amigos entiende!
Gabriela: ¡Yo no tiro con mis amigos! ¡Yo respeté lo que habíamos prometido! ¡Putamadre huevón! ¿Puedes entender eso? Claro, que vas a entender si eres un pobre huevón. (Pausa, toma un poco de whisky) Huevonazo. Esa perra sólo te quiere agarrar de imbécil. ¿Acaso no te acuerdas que terminó contigo? ¿Y tú, cuando te terminó no viniste a verme? ¿Acaso no recuerdas que ni siquiera te dio la cara y terminó contigo por whatsapp? Yo fui la única que te dio su apoyo puta madre, y después de un año tú la sigues buscando. Y la huevona como siempre te tiene ahí, por si acaso, seguro que acaba de terminar con cualquier huevón y ya pues, qué le queda, el imbécil de Oliver y tú ahí, como perro, mendigando un poquito de cariño. ¡Mierda, qué cagada! ¡Eres un triste huevón! ¡Qué pedazo de mierda!
Oliver: Nunca te prometí enamorarme de ti.
Gabriela: Eso lo entendí claramente en la última pelea. No siento nada contigo, me dijiste. No siento nada pero cualquier hombre eyacula cuando está arrecho. No sabes cómo tus putas palabras me dolieron y se me quedan aquí en la cabeza. Dos meses en los que peleamos huevón, yo como estúpida intentando dar más de mí para que la pasáramos bien y lo único que logré fue evasión, dolor. “Me estás hartando” me dijiste antes de terminar de hacer el amor y lo único que te pedía era que fueras sincero y si pasaba algo que me lo digas de una vez. Y fácil yo soy la única que estoy cagada porque tú ni siquiera te inmutas, frío. Fácil hasta te cagas de risa de mí. No me lo merezco. No me merezco esto.
Oliver: Es que las cosas no son así, entiende. Yo no quise hacerte daño. Y tú siempre me pedías una nueva oportunidad para comenzar algo que sabías que no existía.
Gabriela: Me utilizaste. Sabías que yo me estaba enamorando de ti.
Oliver: ¡No carajo! No he hecho eso. Somos amigos.
Gabriela: Si fueras mi amigo hubieras parado todo esto. Si fueras mi amigo me hubieras dicho que no pasaba nada. Pero, venías y tenías sexo. Me decías cosas bonitas y ya, todo era súper. De pronto en la calle nada, ni un beso y menos agarrarme de la mano. Duele sentirse menos que una amante. Creo que hasta una puta tiene más suerte que yo.
(Silencio)
Oliver: No la he visto. En serio. No la he visto. Me ha dicho para salir, pero no he ido te lo juro.
Gabriela: ¿Cómo creerte?
Oliver: Eso es lo malo, nunca me crees.
Gabriela: ¿Aún la quieres? ¿A pesar de todo lo que te hizo?
Oliver: …Sí.
Gabriela: ¿Sabes lo que pasa? Es que ya entiendo todo. Eres una mierda. Eres un triste huevón que nunca va a ser feliz. ¿Y sabes por qué? Porque te metes con huevadas.
Oliver: No hables así.
Gabriela: Es cierto. Ya no voy a hablar. Sólo quiero que te largues. Y si me ves, ni me hables. Y no te preocupes que yo no diré nada. Aquí no pasó nada.
Oliver: ¿Pero y nuestro proyecto, nuestras ideas? Necesito la inversión.
Gabriela: ¡Oye, hijo de puta! ¿Crees que voy a seguir contigo sabiendo lo mierdita que eres? ¿Crees que no puedo continuar sola con mis proyectos?
Oliver: ¿Y yo?
Gabriela: Tú, sigue tu camino. Y dile a ella pues, a ella, a ver si te echa la mano ¿De mi lado no tienes nada manyas?
Oliver: Esto es injusto.
Gabriela: No. No lo es. Simplemente cagamos los dos. Yo por enamorarme y tú por dejarme seguir con esta relación que no tenía para más. Yo enamorada de ti, tú enamorada de ella. Yo pidiendo lo que a ella le ofreces, aun cuando ya te pateó el culo con roche desde hace tiempo. Cachudo de mierda, encima imbécil y para concha, arrastrado ¡Qué mierda te vi carajo!
Oliver: Esta bien. No hagamos nada. Que se vaya a la mierda todo ¡A la mierda! Y ya me harté que la trates mal a mí y a ella. Ten más respeto. Yo la quiero y voy a estar con ella.
Gabriela: (Busca en su celular) Mira…
Oliver: ¿Qué es esto?
Gabriela: Es la foto de tu futura flaca, con otro huevón. Mira qué rico chapan. Y hasta fácil tiran en el telito donde ibas con ella. Te lo advertí. ¿Pero sabes qué? Gracias a Dios, ahora sé quién eres. Quien es Oliver detrás de esa carita de huevonazo. Un mentiroso, convenido, manipulador. Que no me quiere y sólo me usa para su placer, para sus intereses. No me quisiste ni un poquito, sólo te interesa el beneficio que tienes a mi lado.
Oliver: Yo no quise hacerte daño. En serio. Eres mi amiga, te quiero pero no de la forma que tú quieres. Yo quería estar a tu lado, llegar a cumplir todos los proyectos. Te necesito.
Gabriela: Ni te me acerques. Yo no quiero nada de ti. No confío en ti y no lo haré nunca más. (Pausa) Putamadre huevón, me siento tan mal y tú sólo piensas en tu bienestar.
Oliver: No es eso. Estamos los dos. Podemos seguir trabajando juntos, y seremos sólo amigos. Yo no te toco. O si quieres podemos seguir con todo. Si quieres, la dejo. En serio.
Gabriela: Bésame.
Oliver: (La besa)
Gabriela: ¿Sabes lo que pasa?
Oliver: ¿Qué?
Gabriela: No siento nada. Tus labios me saben a cinismo, a mentira. Putamadre. ¡No siento nada! (Llora, pero se quita las lágrimas con la mano, enciende un cigarrillo) ¡No tenías derecho de cagarla así, tan feo huevón! (Pausa) Ya no siento nada por ti. Yo no me merezco esto. En serio. Yo quiero ser feliz. Vete.
Oliver: ¿Estás segura?
Gabriela: La cojuda de Gabriela ya murió. La que conociste, ya murió. La mataste huevón. Delante de ti está una Gabriela que no te conoce y no te quiere conocer. Ya fuiste huevón. Mierdita. Eso eres para mí, una mierdita. Quizá cuando necesite sexo te llame ¿ya? Fácil si quiero gastar mi plata en cojudeces te llame. Toma, aquí tienes 20 soles para tu taxi ¿ya? Gracias por tu visita papito, pero ¡Vete a la concha de tu madre!
Música alta “Y cómo deshacerme de ti si no te tengo” Arjona. Sube lentamente.

Apagón.

sábado, 7 de enero de 2017

Trucho

Y sí, llegaste. Pero llegaste trucho, pasado. Y tu estar es efímero, pausado. Me siento como cuando Sandler está con Barrymore y es un but naif, de esos que ya no hay. Como cuando lees Perdóname si te llamo Amor y de repente la peli te sabe mejor. Y los besos de pasión se escuchan perdidos en un camino que se entrecorta por el recuerdo, el perdón y las ganas. ¿A qué jugamos me dices? Y te juro que no sé. Sólo sé que estoy contigo ahora, mañana no lo sé. Y yo tampoco, pero bueno. Y la vida se pinta de emociones, de historias maquinadas, de respiros de comprensión y aprehensión. De buscarte. Qué ganas de estar contigo. Y qué ganas de dejarte. Porque es más complicado llorar por lo que nunca se tuvo y vivir con tu espectro. Desnudo en el espacio, el whisky se derrama en mi boca, mientras mi mente intenta alegrarme con notas perdidas de un violín que alguien dejó olvidado.

domingo, 27 de marzo de 2016

Reflexión 10


¿Profesor, estoy actuando bien? ¿Se me cree?

Desde varios puntos de vista, y desde mucho tiempo, se ha venido buscando –y discutiendo- la forma de llegar hacia una actuación orgánica. Son distintas las técnicas -pasando desde las acciones físicas hasta la biomecánica- que lo han intentado. Vida, vida que se transforma y se adapta a tiempos, épocas, sucesos y situaciones.

Y hasta ahora nada está dicho.
Las emociones, gustos y reacciones son infinitas, he ahí la grandeza y la mayor dificultad para el actor. El laberinto que ha de recorrer para lograr siquiera una chispa de organicidad a un parlamento es agotador. También, recordemos que cada etnia tienes sus códigos, maneras y reacciones. Entonces, es muy probable que algunos elementos de la interpretación disten en su efecto. A su vez, recordemos que existen géneros y estilos. No me imagino a una pieza de Beckett ejecutada en un estilo simbolista, ni tampoco ver Quien le teme a Virginia Wolf en bufo. Estas piezas fueron realizadas en contextos y visiones distintas, mismas que satisficieron al público de aquel entonces. Es menester entonces investigar, comprender, y reproducir.

¿Qué método seguir?
Todos y ninguno. Aprender para luego olvidar. La investigación irá hasta que el actor desista de serlo. Si bien la actuación es un oficio, éste necesita de estímulos, experiencias e investigación. Pienso que lo único que hacen los métodos es canalizar mejor la forma de llegar a la expresión buscada, y que el actor deberá conocer qué herramientas-métodos utilizar al momento de que el régisseur le solicite “ese algo” para la escena. No existe, se los aseguro, escuela o profesor alguno que tenga la fórmula. Lo que sí ofrecerán en buena cuenta es un banquete de experiencias que permitirán acercarse a la creación. El guía pone la cuota de experiencia y moldeará el talento del estudiante. Pero es sólo experiencia y como tal es debatible. He conocido a chicos demasiado talentosos pero subyugados a métodos que no les permitían crear según sus necesidades. -quizá creyeron que lo estudiado era el Pater Nostrum a seguir per sécula seculorum-. La limitación del conocimiento les hizo arrugas y amargo andar. Hay que seguir investigando e innovando, aunque para ello tengas que ser como el salmón e ir contra la corriente. El arte no es para los que se sientan. Parafraseando un poco a Constantin: “No existe método universal señores, y si les sirve algo, úsenlo”.


Estamos en cero…

Siempre. A un ensayo, no debes ir con la cabeza predeterminada para algo, pero sí muy seguros de que algo va a pasar. En cada ensayo se observa una vida, algo nuevo, algo que pasa y que está entre los actores. El atrezo, las luces, todo cobra importancia. Se empieza a crear la vida.


Dramaturgia o creación colectiva.

Ambos banquetes son exquisitos, llenos de riqueza, experiencias y mucho rigor. Y si tienes ganas de hacer alguna de ellas, entonces, manos a la obra. Toda creación es valiosa si se construye con cimientos de fe.


Ya no entiendo nada.

No se trata de entender. Se trata de ser y sentir. Muchas veces hemos hecho cosas sin sentido, acciones erróneas que han devenido en problemas, afectaciones. El personaje es un universo de acciones y afectaciones. Ni juzgarlo es bueno, porque ahí se acaba el juego. Significa descubrir qué siente en cada instante y cómo logra su objetivo, sentir su urgencia, su necesidad. También significa mirar hacia afuera, y ver si la creación va con la propuesta.


¿Actuar para el público?

Actúas para tu compañero y para el público. Pero cuidado con lo último. Se trata de hacer arte, no un títere o mico.


Fama…

Es mejor la felicidad de poder hacer y vivir de lo que te gusta. No la busques, porque no la vas a encontrar. Sumérgete en tu trabajo y punto.


Dar lo que el público quiere…

El público es sabio y sabe abrazar a los artistas, ama las nuevas propuestas. Quizá lo próximo que necesite seas tú. Y si tienes una oportunidad, pues prepárate mucho para aprovecharla.


Y el público…

Quien paga el ticket es el público –valgan verdades-. Habrá que pensar en que, si queremos vivir de esto, debemos de estar acorde a los productos del mercado o tener un producto lo suficientemente bueno para invertir en él y publicitarlo. A partir de aquí salimos de las manos de la musa y nos convertimos en marketeros. Hay que aprender a vendernos. Y como en todo inicio será duro y pocos lograrán el establishment deseado. Debes de determinar tu público. Si te sientes bien haciendo mimo o bailando, pues estará bien. La idea es que hagas lo que hagas, sea con preparación, dedicación y disciplina.


Figuretti

Si hay cielo e infierno, ¿por qué no? Y hasta para serlo, hay que tener agallas, talento y recursos artísticos. No confundir con mostrar escándalos ni miserias personales, eso dista.


Y recuerda que…

Que el actor es un comunicador, y tiene el poder de cambiar a la gente. Y que es un privilegio poder llegar al público. Que hay que cuidar lo que se presenta, quizá mañana no estemos en este mundo. Que ningún segundo se repite y que es una carrera de largo aliento. Que no debes de esperar aplausos, porque nadie te llamó –tú llegaste-. Esta es carrera de valientes, y aceptar que cuando se apaguen las luces, la soledad es parte del artista.


Ya todo se ha visto…

No. El ingreso de los medios digitales y su utilización en escena recién está empezando, desde teatro multimedia, instalaciones digitales o teatro digital. También, están las instalaciones y el teatro que se hace en espacios no convencionales, sin contar con las nuevas propuestas, mezclas de disciplinas. Hay todo un mundo por recorrer. En Latinoamérica, existen muchas personas como tú, empezando ahora mismo a hacer arte. Gente que se quitó la corbata y dijo, vamos a hacer teatro. Gente que como tú quiere ser feliz. El teatro existirá hasta el fin del ser humano.


Primera llamada…

Obedece y agradece siempre a tus maestros. Cállate, escucha y aprende.


Segunda llamada…

Recuerda todo, olvida todo. Es momento de sentir. Nadie sabe lo que va a pasar ahí afuera, en ese mundo llamado escenario.


Tercera llamada…

A escena. Con fe, que todo lo hecho con pasión, humildad y disciplina tiene éxito.


Y aprovechando que es 27 de marzo y celebramos el DIA MUNDIAL DEL TEATRO, pues… ¡FELIZ DÍA! A todos los estudiantes, maestros, actores, profesionales, creadores y trabajadores que están metidos en esta locura. Todos son valiosos. Todo suma.


Y si quieres hacer teatro, hazlo y ya no esperes más, que la vida es corta y es mejor vivirla intensamente. ¡Nunca dejes de soñar!


Daniel Manchego
Era Azul

martes, 28 de julio de 2015

Feliz Cumpleaños Perú


Feliz 194 cumpleaños Perú, mi tierra. Ojalá y sea pronto, donde podamos vivir todos en armonía, democracia y tolerancia. Donde todos empujemos el carro de la cultura, el trabajo y la innovación. Donde no exista violencia ni egoísmos, e impere el ayni. Te quiero Perú, bondadoso, con alimento para ser fuerte, con ese calor que protege. Déjame mirar tu cordillera una vez más y contar las mil historias que aún no se han contado. Deja que las llamitas suban a la luna, a seguir jugando. Y abrígame Inti, mientras me sumerjo en un inmenso Pacífico. Un abrazo Perú, eres lo máximo.

sábado, 4 de julio de 2015

Astro

Soy fiera que ha llegado a tu pueblo.
Muerdo aire y pienso, almuerzo cuentos.
No soy de los que caminan, vuelo.
Mis espinas te reciben al tacto.
No te acerques, sin un beso, sin un abrazo.
Canto y celebro con chicha.
Bailo con la masa, con cabezas que cocinan en leña.
Duermo con las estrellas, a donde tú no llegas.
Soy astro y mi luz te ahoga.
Soy agua y te bañas en mi costa.
Comes de mis sueños y te duermes en mis ilusiones.
Miro desde lo alto y me miras desde lejos.

A donde quieres llegar, a donde sabes que cuesta encontrarme.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Matrimonio


Caminó hacia el espejo, descalza. El vestido  largo, vaporoso, se deslizaba entre sus piernas, jugueteando, mostrando el talle, ocultando apenas el pudor de la madurez. En el tocador la esperaban los aretes de perlas, los mismos que hace treinta años se había colocado para ese día especial. Soy pasado en el presente, se decía, mientras se echaba ese labial rouge coco Chanel que tanto le encantaba. Sonrió, estaba perfecta. Las sombras azules y ese delineador oscuro hacían brillar sus ojos almendrados.
  • Serás la envidia de la fiesta
  • No es para tanto.
Un beso y Marcos le puso aquellos tacones color ébano, con un toque especial en el taco. Un beso y ella no, aún no, no quiero arruinar el maquillaje. Mariana sabe que no podrá regresar sino a través de sus recuerdos, así que siempre escribe en un diario todo lo que le pasa. Cuando lo lea seré feliz, se decía y entrelaza sus dedos, contándolos, respirando.

Del otro lado de la casa Manuel la espera, impecable. Las seis dan y debemos de irnos o no alcanzaremos, en Lima todo este tráfico es para volverse loco. Paciencia niño, Dios lo bendiga y cuando nazcan los niños, yo se los cuido como lo crie a usted. Eres mi segunda madre mi gorda hermosa, nunca me dejes Mechita. No me haga llorar niño, mire que después no sé cómo pintarme. Estás muy bonita, a ver si te enamoras en la fiesta, una risa y calle niño, qué cosas habla, yo creo que la Vilma me ha echado mucho de ese rojo en los cachetes, parezco payaso. Mejor mi cara lavada, que a Dios se le va a ver con respeto. Déjate así, tú me llevas de un brazo y mi madre del otro. No, niño qué va a decir la gente, seguro que a la negra se le subieron los humos. Manuel la mira atentamente, observa esa faz humilde y me importan tres carajos, que las dos van conmigo y se me calla Mechita, ella mira y sonríe, feliz.


La llovizna azota Lima y la gente se desliza por la triste urbe. El silbato de la policía detiene la inmaculada limousine blanca. Documentos por favor dice la autoridad. Me caso en una hora, ¿es que acaso no ve el vestido?, cómo se le ocurre que voy a tener el DNI. ¿Y por qué no? Bastó eso para que Eloísa saltara desde el otro asiento defendiendo a la novia. Oiga señorita, es que usted no se ha casado. La autoridad se sonroja y aduce es mi trabajo, señora. Señorita, soy señorita estúpida ¿se me ve cara de señora? Putamadre, es este vestido, y se pone histérica. Cálmate Eloísa, ya vamos a solucionar esto, y la madre explica es mi hija y hoy se casa, estamos como locas, verá no conseguíamos el bouquet, se lo había llevado Tibo, el perro,  creyendo, fíjese en lo ajado que está, le hemos echado talco y hasta un poco de Griffin del gordito Jesús, de ese que usa para sus zapatillas Adidas con las que va al tenis los martes al Regatas. Y encima, a la novia y a mí se nos ocurrió comer sushi dizque para guardar la dieta y entrar en el vestido, pero lo único que nos ha dado una diarrea de sanputa que nos ha tenido cagando toda la mañana. Usted comprende, estamos deshidratadas y a las justas hemos entrado en el vestido, mire que hasta bajé una talla porque entré rapidito, nos estamos aguantando hasta llegar a la iglesia, por favor comprenda. Yo entiendo, pero sólo cumplo con mi trabajo, estamos haciendo revisión a todos. Me llamo Isabella Cárdenas, y mi DNI es el 08673643, vivo en Pueblo Libre, ingeniera industrial y soltera hasta una hora más, si usted me lo permite. La policía duda en dejarla ir, mientras el chofer intenta convencerla y Eloísa llama a casa a ver si le pueden traer otro vestido. Aquí tiene 100 soles, es lo único que tengo señorita, y por favor, déjenos pasar que el cura nos está esperando. No puedo, dijo ella, terca y no me sabotee. Tengo orden estricta de llevar a la comisaría a quien no me presente sus documentos. Qué hacemos mamá dice la novia y te dije que te casaras en Madrid, sólo en Lima pasan estas cosas. Sí, llévame el vestido a la Comisaría de Cotabambas, sí carajo, nos están llevando presas y dile al novio que venga a sacarnos.

A Ricardito le encantan las bodas, pero muy pocas veces ha participado en ellas. Esta será especial.
Se trata de su tío favorito y lo que es mejor, su tío abuelo Fermín los va a casar. Atento a los detalles, recorre la iglesia, saludando a los invitados que llegan unos corriendo sofocados. Tranquilos, aún no llegan. Qué bueno, no sabíamos cómo llegar, el taxista nos dijo que ya no se podía avanzar, que estaba cerca y hemos caminado como veinte cuadras, estoy muerta, agua por favor. Las flores adornan toda la iglesia. Esa mañana muy temprano, Ricardito ha ido con todo su grupo de catequesis al mercado de flores y compró casi la mercancía de tres puestos. Todo tiene que salir muy bien, con el favor de Dios. Y hasta rezaron tres rosarios mientras barrían y organizaban. Fermín sale de la ducha, y termina de secarse. Cuando seas grande y te cases, tendrás una boda igual de bonita que ésta, te lo aseguro. No tío, yo quiero seguir el camino de nuestro Señor, y servir en las misiones, como cuando a ti te mandaron a la guerra. Tranquilo muchacho, dejémoslo a Dios, es quien mejor sabrá, y anda tráeme el hábito que ya debe de estar listo. Sale contento Ricardo cuando Fermín aprovecha y le da gracias a Dios por este día maravilloso. Como siempre debe de ser, en paz y calma.
Mariana sostiene su cartera de pana azul oscuro con las dos manos, mientras Marcos maneja rumbo a la comisaría. Nunca pensé que pasaría esto dice una y otra vez. Manuel no ha despegado las manos del rostro y Mechita está pálida cuando la luna en plena sierra. Pero por qué las metieron presas, seguro algo le han puesto en el carro, Dios mío. No, al parecer se olvidaron de sus documentos. Pero les hubieran ofrecido plata, y que por eso se las llevan. Su madre es española, seguro que la vieja ha hablado y tiene una boca muy suelta, de seguro ella buscó el pleito. Tengo miedo dice Mariana, intentando acordarse de todo lo que pasa. Todo está bien amor, estamos a tu lado y Marcos le da un beso. No te vayas mamita, no te vayas, dice Manuel. Mechita recuerda, háblale siempre y Mechita se pone a contar cuando conoció a su niña Mariana, que de chiquita se cayó de la bicicleta, sí, esa azulita, igualita que el color de su vestido. Sí me acuerdo y qué risa señora, hasta hizo puchero, y la pulserita que le regalaron en la fiesta de promoción, pero que se perdió en el viaje a Cusco, y luego llegó sin saber a la puerta de la casa, en una cajita de terciopelo con un te prometo cuidarte siempre en la tarjetita. Y es que el señor Marcos la quiso siempre, él la encontró y como no se atrevía a decirle que la quería, la dejó en la puerta. Esos amores de colegio que de mil, uno vive para siempre.


La española grita y la cosa se agrava, es extranjera y su sangre vasca le hace hablar en su idioma natal, cosa que el policía de turno no entiende y toma como advertencias. Debe de ser una de esas terroristas islamistas, se dice, y ha llamado hasta la Diroex, no sea que tengan bombas en el cuerpo, ya he visto eso en la tele se dice y ahora la cosa es de cuidado. Las han trasladado a las tres, y Eloísa maldice a los vientos, otra vez me dijeron señora, quizá el peinado no me conviene y afina la voz y se muestra más jovial que de costumbre. Isabella tiene una faz indescriptible, las mujeres policías están felices y piensan que es una bendición ver a la novia, pero esta chola que te trajo es terca, es una nueva. Descuida que ahorita movemos todo para que te vayas y te cases, no es posible que tengan aquí. Toma un poquito de agua, ahorita te soltamos. Y dile a tu señora madre que ya no diga nada mejor, que no se le entiende. Debe ser enfermita la señora, y le sonríen a esa caravana de palabras que pasean en la furibunda mujer.


Ricardito había seleccionado el nuevo atuendo. Lo mira una y otra vez, revisando si algún doblez se nota mal, plancha y revisa. Ha revisado las notas para la ceremonia y ha escrito con letra más grande el sermón que su tío dará durante la misa. Los reclinatorios limpios y rojos, el púlpito impecable el altar y las peanas brillan igual como se estrenaron a la llegada del Obispo Astigarraga. Se sentía orgulloso de su minuciosidad. Cuando esté en las misiones, seré el mejor organizador y sueña con viajar a África, curar a los enfermos y crear albergues en donde cuidar a los niños y evangelizar, que buena falta hace. En esas fabulaciones andaba hasta que uno de los acólitos farfulla y hace aspavientos que no logra entender. En un dos por tres está en el auto y Fermín sólo dice Cotabambas, y qué barbaridad, la gente está peor cada día. Ricardito va echando una novena y el eclesiástico va con unas ganas de excomulgar a cuando cristiano se ponga en el camino.


Mariana cuenta los dedos de sus manos, y estoy bien, no te preocupes. Marcos le dice quédate aquí y sale del auto. Manuel lo sigue, en neutro, no puede creer lo que está pasando. Se diferencian entre la gente y policías por el smoking elegante y el cabello con el brillante gel parisino. Con todo este ajetreo tendré caspa dice pero no importa, lo único que ahora debe de importar es que suelten a la novia y su corte para poder casarse. Y los invitados qué van a decir Dios mío. No se preocupe señora, dice Mechita, todos comprenden, a todos les pasa algo el día de su boda, a mi hermana le envenenaron a sus perritos y lloró tanto que los ojos se le hincharon, la volvieron a maquillar, pero la gente pensaba que no se quería casar con el chino, o se estaba cazando embarazada. Todo pasa señora, mire aquí tengo una estampita, es milagrosa, ahorita los sueltan, ya verá.

Es el colmo señor gendarme y qué es eso dice el comisario, hábleme en castellano que no le entiendo. Y Eloísa pide que dejen pasar también a la empleada que le ha traído el vestido negro, el que siempre usa cuando sale a cena de negocios. Marcos apela al sentimentalismo del momento y el comisario no sabe qué decir, o más bien sabe qué decir, sólo que hay mucha gente y no lo puede hacer. Vamos a hablar entre caballeros por favor, despejen, vengan por aquí y Manuel va sacando la chequera y Marcos también, felizmente que trajeron los azules, esos en los que Basadre le hubiese querido salir sonriendo. Y que sea para una buena causa, sí señor, porque la policía necesita apoyo, y con este generoso donativo es más que seguro que servirá. Vuelven los caballeros y Eloísa, vestida con un ceñido vestido negro y el cabello suelto con un gancho en el lado derecho, muy mono, está lista para la ceremonia, una dama de honor de luto casual.


Fermín llega pisando fuerte y exige ver al comisario. Todos se persignan y ya la comisaría es la comidilla de la cuadra. Qué habrá pasado en Cotabambas, seguro que han capturado al expresidente, sí, puede ser, ese sinvergüenza las tenía pendientes, pero fácil se lo llevan a donde está el otro, el chinito, pobrecito a ése deberían soltarlo y no, porque esterilizó a mujeres y sí porque liberó al Perú de los terrucos. Pero ahorita lo sueltan, seguro el cura es del Opus Dei y lo sacan con un indulto recién salido del horno del Congreso, o salvoconducto del Vaticano. Pues que yo sepa, no hay revuelo en Palacio, habrá que ver. Y la gente empieza a acercarse más cuando ven bajar a todo un ejército de invitados pulcramente vestidos en Dolce & Gabanna, Gucci, Armani y algún Barrington inclusive, que aún lucha por mantenerse en la clase limeña. Soy abogado dice uno, y yo trabajo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Quién es el encargado, y los smartphones desfilan en las manos de todos, hablando con abogados, generales, coroneles y hasta al mismo canal más importante de Lima. El periodista recibe el tweet y deja a la vedette para correr a la noticia de su vida. Antes que piernas, la profesión dice, y se va corriendo con el camarógrafo oye no te vayas aún no me tomas la foto para la contraportada, no te preocupes, que ya te llamo, me voy a la comisaría que se ha armado un escándalo y esa palabra resuena en las neuronas de la rubicunda y también voy y se levanta del piso con los tacos inmensos y la minifalda que le sirve para tapar a una traviesa celulitis y se embarcan con el primer taxista que extasiado, mofletudo y agripado y tomando su emoliente, miraba entretenido la faena.


¡Madrilen ezkontzeko esan dizut, hemen dena kaka da! Que grita la española muy roja al ver a Manuel y que lo abraza y lo besa como si hubiera regresado la guerra. Todo estará bien y Manuel, qué bueno verte, dime que parezco una señorita, mañana mismo llamo a mi cirujano y que haga cuanto tenga que hacer, maldito botox. No, no es enfermita, la señora es vasca y cuando se molesta habla en su idioma, pero no le creen y asienten la cabeza.

Isabella entonces hace presencia en ayuda de las mujeres policía, que cuidan el hermoso vestido blanco que lleva puesto. Es una belleza, si parece una muñequita, así me gustaría uno, no para mí tonta, para mi hija pero primero que termine la universidad y luego ya, me rajo duro el lomo y se lo compro así como el de la señorita.
  • Y tú, ¿por qué no ayudas?
  • Ya están ustedes.
  • Esta es la envidiosa que trajo a la señorita. Hay que ser bien mala sangre para hacerle esto.
Y Antonia sale furiosa, caminando aprisa y pisando fuerte, nadie se le asoma ni saluda, no sea que te eche la brujería, y cállate que de eso no se habla. Pero cómo no se va a hablar, mira que Julito ya no es el mismo desde que ésta le hizo daño, porque algo debió de hacerle. Julito era buenmozo y responsable, ya lo iban a ascender hasta que se conoció a esta cajacha, ¿de dónde sino le llegó la desgracia? Al Julito lo conoció aquí cuando estaba con Lalita y ésta se le metió por los ojos.
  • Cállate que te va a escuchar.
  • Que me escuche pues, si es que nadie le ha dicho sus verdades yo se las voy a decir.
Antonia las mira con los ojos muy abiertos y se le puede ver bien el castaño oscuro entre esas pestañas negras de un excesivo rímel. No son rizadas porque son pequeñas pero ahora parecen lanzas a punto de ser lanzadas. Pero Carmen la enfrenta, la observa y se le pone de frente. Se te perdió algo Antonia, y no. Sólo vine a recoger el informe y sale nuevamente, con más prisa que antes. Si parece el demonio, o debe de estar casada o compactada. Esa es chotana, viene con machete, seguro que le pidió a esos brujos de Huancabamba que le hicieran el milagrito, porque el Julito jamás engañó a Lalita, ella hasta me contó que Julito hablaba de ir a pedir su mano allá a Ica, porque su mamita le dijo, si te quiere que venga, que conozca de dónde eres y quiénes somos. Y Julito viajó, llevó regalos y la madre lloraba feliz, porque era un buen chico y los hermanos los recibieron con harto vino y mataron gallinas y fue una fiesta que ya parecía matrimonio. Y los hijos, no mamá, hasta que a Julito lo asciendan y yo quiero seguir estudiando. Y Julito se sacó la bendición, porque él era de orfanato, no sabían quiénes eran sus padres, porque lo dejaron ahí, en la puerta, en paquete y las monjitas lo cuidaron hasta que se hizo hombre y él dijo me voy a la Escuela de Policías y entre lágrimas las monjitas lo despidieron. Hasta ahora, Julito va y les deja regalos a los niños, en ellos se ve. Y llega Antonia y Julito pierde la cabeza, nosotras se lo contamos a Lalita, esa chola anda atrás, te lo va a quitar y Lalita se esmeraba, se ponía rubor, labial pero a Julito algo le pasaba. Y como todo se sabe, una noche a uno de los amigotes se le escapa el chisme, como todo hombre y todos lo tratan de tapar. A la pollada del gordo Jiménez, claro, hemos ido con los muchachos, y por qué no me llevaste, tú me dijiste que te ibas a tu casa. Sí pero llegaron los muchachos y me sacaron de mi cuarto, y ya pues, unas chelitas con los amigos y ya, nada más, me vine con ellos.
  • Perdón amor, discúlpame.
  • No te pongas así negra, yo no tengo nada que ocultarte.
Y un beso y se acabó la discusión. Todos los hombres calla boca y la mujer del gordo Jiménez no dice nada. No hay que meterse en las cosas de pareja, esas cosas pasan pero él la quiere y ella sólo fue para un rato y silente sirve el cebiche al estilo norteño, con su chicha morada. No diré nada, porque igual tú me la haces, pero a Lalita no me la hacen cojuda como a mí. Y la llama para reunirse con ella y con las demás, a la vuelta, en la tiendita de la china, donde nadie las moleste. Y la china que ya se enteró, va a cerrar la tienda, porque también la engañaron y no quiere que haya una cojuda más en el Perú.

Y Julito quiere terminar con todo eso y espera en plaza Bolognesi, en un modesto huarique, comiendo la canchita y una cerveza. Me salvé por un pelito y no quiero que esto vaya para más, yo no soy así. Y alguien le tapa los ojos, quién soy y reconoce ese perfume intenso, de flores, de esos que con el cuerpo se tornan afrodisíacos. Debe ser puzanga, o algo así, pero las ganas del macho avivan la mirada entre ambos. Y el chico viene y ella pide dos chelas más, total, no están de guardia y él está incómodo y complacido, las emociones van y vienen, me voy o me quedo, me quedo y me pierdo y Antonia dice que no pasa nada, que todo va bien, y que tampoco sabe lo que pasó pero le gustó haber perdido el control con él, amanecer en su cama, con su olor. Y él la mira excitado, es un hembrón, recuerda esa noche y cómo terminaron rendidos, sudorosos. Ya no va a pasar si tú no quieres Julito, yo no quiero problemas con tu enamorada, y normal, no diré nada, porque es mi vida y así la manejo. Y dos cervezas más y conversemos porque somos amigos y estas dos más por nuestra amistad, pero ya me estoy picando y ella normal yo sí aguanto, soy chola recia y si quieres te llevo a tu cuarto, total, a mí nadie me espera en casa. Dos cervezas más y los ojos de Julito cambian, la mira otra vez con ese deseo, ese culito apetecible y que camina al baño.
  • ¿Aló? Amor, ¿dónde estás?
  • Negra, estoy con unos amigos, ya estoy yendo a mi cuarto.
  • ¿No tomes mucho ya? ¿O quieres que te vaya a ver?
  • No negrita, estoy cansado, me echo a dormir al toque y mañana nos vamos de paseo ¿ya?
  • Ya mi cholo, duerme rico.
Sí claro, voy a dormir, ya me voy, pero dos últimas chelas, las últimas de despedida. Y brinda pero ya no recuerda, sólo recuerda los besos, una noche loca entre flashbacks, una mujer que fue suya en todas las formas posibles, una sodomía que no podrá olvidar, pero que disfrutó porque cada vez que se acuerda de eso se excita demasiado y tiene que ir al baño a echarse agua y respirar. Y desde hace semanas que mira a su negra distinto y amor me quedo contigo y no negra, te dejo en tu casa, ya cuando estemos casados y sí mi cholo. Y Antonia se arreglaba más y salía temprano, se echaba perfume, y hasta los hombres de la comisaría se sonreían entre ellos.


Así son todos, como cuando me dejó mi marido, y fuma la china, pero cuando vio que la tienda había mejorado vino llorando, perdóname. Una patada en el poto y que se largue, que yo me sé bien defender. Y no llores Lalita, porque así son todos y esa es cochina, seguro le ha dado agua de calzón porque anda todo imbécil por esa. Ya los vimos ese día y Zoilita que vende almuerzo por las Malvinas también los ha visto bien abrazados y él parece otro, me bajó la mirada y se fueron volando. Es mejor que se vaya contigo, Lalita, que se casen y ésa ya no tendrá cómo quitártelo.

No voy a decirte nada, tú eres el que decide cuándo y cómo. Y Julito camina indeciso. Deberías estar contento, tienes a las dos para cuando se te antoje le dicen los mayores. Me resultó pingaloca y espera a que asciendas, que ganarás más dinero. Recuerda que a las mujeres no se les enamora con dinero, pero con dinero sí se enamora a la putas.


Lalita se hace leer las cartas. No lo tienes ya, a ése le han dado algo por la boca, si quieres recuperarlo tienes que hacerle una limpia con cuy negro, y aléjalo de esa mujer, a ella ponle un poco de este aceite por donde pise, para que se aleje. Y ella paga y se va ilusionada esperando ser feliz. Llega a casa, se encierra en su cuarto y prende una velita misionera, pidiendo por su felicidad. Lalita te buscan y ella sale, es Julito que pareciera otro. Ya no puedo mentirte, me he enamorado de Antonia, perdóname. Ella no dice nada, se ahoga en sollozos y se va a su habitación.


Los días siguientes se convirtieron en un infierno. La comidilla de los hombres, la seriedad de las mujeres y los bandos. Antonia y Julito ya no tenían por qué ocultar su relación, pero la incomodidad invadía. Lalita siempre tenía a alguien a su lado y salía con las mujeres. Déjalo, total hombres hay un montón, te voy a presentar a un amigo ya verás, ése si vale la pena. No quiero por ahora nada, decía ella y las lágrimas iban cayendo y una que otra también se acordaba y caminaban en silencio por las calles de bolero y despecho.
  • Padre Fermín, usted…
  • Tráigame a esos dos a la capilla. Lo que les han hecho no tiene perdón de Dios. Ya hablaremos comisario Jiménez.
  • En seguida. Traigan a los novios. Y callen a la vieja.
Espera Lalita, y ella agiliza el paso. Corre, no quiere ver hacia atrás, su pasado. El hombre corre más aprisa y le cierra el paso.
  • ¡Suéltame!
  • No, ¿cuándo me lo ibas a decir?
  • No tengo nada que decirte.
  • ¿Y yo qué? Soy el padre. Tú no vas a poder sola.
  • Que te quede bien claro Julio. Este hijo es mío.
  • Aléjate porque no quiero nada de ti, entiende.
  • No seas mala, yo te quiero…
  • ¡Cállate carajo! ¿Ahora yo soy la mala? Tú no existes, ni para él ni para mí.
Y se iba para siempre, muy claro todo, ya había pedido su traslado y la esperaban en Ica. Vente hija, y sus hermanos ya se jodió ese huevón. Y ella se fue, iremos a verte con las chicas para el babyshower y serás una panzona linda. No seas huevón Julito, es tu calato dicen los hombres. Y Antonia, vamos a casarnos amorcito. Vamos a casarnos. Sí chola, ya es tiempo. Calla boca, murmuran los hombres, ya sabrán ellos.
  • Somos de la prensa, dígame ¿por qué han detenido a Isabella Cárdenas? ¿Es cierto que la ingeniera ha estado involucrada con Al Qaeda?
  • ¿Qué es eso? – pregunta la rubia.
  • Señores por favor, no es nada de eso. Manténganse a distancia por favor.
  • Somos la prensa necesitamos información.
  • Tómame una con el señor policía, como si me fueran a meter a la cárcel – y posa la rubia mostrando las nalgas para su tan buscada contraportada.
De terno negro y camisa modesta, caminaba Julito aquel último día en que dejaría de ser soltero. Se alistó, miró los anillos. Miraba las bancas de la capilla de la policía, algunos amigos lo estaban acompañando, por compromiso. Nomás a la misa y nos vamos. Y Antonia llegaba, en su vestido blanco, feliz, triunfante. El cura empieza la misa, y de pronto Julito empieza a suspirar, a ahogarse en el llanto. Son los nervios padre, apresúrese. Para Julito era ir a la horca y lo sabía, quería que fuese otra mujer la que estuviese ahí, con él. Y el cura empieza con sus preguntas y ella que dice que sí y Julito lo siento, no te quiero. Son los nervios amor, y no son los nervios, yo no te quiero. Yo quiero a Lalita, a mi calato, y contigo ya fue la cosa, me voy de aquí. Antonia gritaba y maldecía, nunca serás feliz, ya verás, esto que me haces será tu condena. Y parecía compactada, maldita por el pezuñas, porque se casó un quince de agosto, cuando el terremoto en Ica se llevó a Lalita, encontraron a la panzona en una esquina de su casa de adobe abrazando su panza y la foto que se tomó con Julito cuando eran felices. Desde esa fecha, se quedó como sonso, y pidió su traslado a la sierra, ahí está hasta ahora, como espectro. No habla, sólo transcribe documentación.
  • ¿Qué hacemos entonces? ¿Volvemos a la Iglesia?
  • Ya todo está pagado, arreglado.
  • Todos los invitados estamos aquí.
  • Entonces celebremos aquí.
  • Señora Mariana, ¿está segura?
  • El amor se puede bendecir en cualquier lugar.
  • Comisario Jiménez, habilíteme la capilla ipso facto.
Y corre Jiménez, y corren las demás mujeres. Y las invitadas corren también a ver si se puede arreglar todo. Y Ricardito corre a organizar a estas mujeres que sin orden no se puede hacer un acto sagrado y ellas calle niño que nosotras arreglamos bien todo.

La vedette se pone en la puerta para hacer pasar a los invitados y se toma fotos con todos. Marcos lleva a la novia mientras Manuel es llevado por Isabella y Mechita. Eloísa le ha echado ojo al periodista, no está nada mal y éste le ha prometido una sesión de fotos especial.
  • ¿Estás aquí, amor?
  • Sí amor. Es el momento más feliz de mi vida.
  • Cuenta los dedos, toca mis manos, apriétalas.
Isabella cuenta sus dedos vestidos en los delicados guantes y pide que su enfermedad no le opaque este momento. A veces, miró lunes en el calendario y cerró los ojos para aparecer un viernes, en una cama de hospital. Marcos la acompaña como siempre, y su hijo la mira de reojo. Mechita está al costado, cuidándola y conteniendo el llanto. Hoy es un día bonito, no se debe de llorar.
Pero si lloro es de felicidad, me acuerdo de Lalita, que Dios la tenga en su gloria, ella debió ser feliz. Calle, calle, no meta ese asunto.

Antonia recoge sus cosas y sale de nuevo, se siente incómoda.