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10 minutos

Llega tarde, callada se sienta y escucha muy atenta. El grupo presenta su performance, casi todo ha terminado. Pero ella va calentando, intentando no desconcentrar a nadie. Me desconcierta. La reto y hace lo que sus compañeros en escena, vive. Me llega un recuerdo cuando corría o viajaba en un taxi desesperado, cambiándome mientras un chofer medio desconcertado aceleraba en la vía expresa, lamentando mi suerte de no poder disponer de más tiempo para realizar mi sueño. Un gracias corriendo al taxista y llegar a disfrutar tan sólo media hora, treinta minutos de aquello que ya se acababa. Se va contenta, como yo cuando salía de clase. A veces pocos minutos valen la pena cuando se usan para concretar un gran sueño. Me quedo contento porque sé que ha disfrutado, descontento porque ha llegado tarde, feliz de aportado algo a sus sueños e inquieto de saber qué pasará la próxima clase, intrigado de saber si llegará temprano y esperanzado de que haga las cosas cada vez mejor. Retorno a casa, quizá soñando como ella, como todos. Mierda, no sé por qué me puse sensible. Ya no voy por una coke, ahora me acompaña el viejo Sauvignon que abriga un cuerpo de experiencias, lágrimas, recuerdos, noches bohemias, canciones, sexo, caricias furtivas y miradas nuevas, que me devuelven a esta Lima tan ella, ególatra y ora bruta, miradas que necesitan de saber que todo es posible si tienes fe. Hoy tengo ganas de seguir compartiendo lo que he aprendido y quiero, con todo el corazón, aplaudirte con estas manos que ya duelen y con estos ojos que poco a poco se me están apagando. Ya no soy más el chico inquieto, ahora soy un hombre de teatro con una gran familia, con hijos del arte. Quedo agradecido con la vida: soy el más rico del mundo, porque tengo siempre un abrazo y una sonrisa sincera, y amigos con quienes charlar y confiar, que me perdonan, me quieren. Sueño con todos y cada uno, siendo amigo y tirano, según convenga. Lo demás no importa, no existe, los elimina el universo, o quizá mi instinto. No tengo tiempo más que para hace arte, con un corazón que vive intensamente, como un purasangre. Después de muchos años comprendo: diez minutos… es un universo. 

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Dos viejas van por la calle

Director: Miguel Pastor
Lugar: Centro Cultural CAFAE -SE

Fin de temporada domingo 18 de noviembre

Sebastián Salazar Bondy fue un artista múltiple. Pero sobre todo, era un gran ser humano. Un artista sensible para su tiempo, emprendedor, que quería, como todo artista anhela, que el público sienta, ría y llore con cada una de sus creaciones.

Miguel Pastor nos lleva de la mano hacia una Lima querida y entrañable. Una Lima del tiempo de valses, boleros y sobre todo, de inocencia, de amor y de las buenas costumbres. Pero también, a una Lima perversa, llena de ambiciosos y de mujeres carentes de piedad.

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Desde el inicio de la obra hasta el final, el públic…

¿Por qué estudiar actuación?

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¿Y quién te dijo que el teatro te va a dar de comer?

Cuando garúa en Lima, siento como un vacío muy extraño. Algunas veces me gusta y camino. Otras, sólo camino, camino sin querer y sin saber a dónde realmente voy y si realmente quiero ir. Hoy son las 7am y está garuando, y aún no sé si quiero irme a otro país a construirme la vida que siempre he soñado, en un país tan venido a menos, donde el arte no me da de comer, donde veo a los mismos artistas de siempre en las mismas revistas de siempre, a otros condenados a ser marionetas, otros infelices renegando de su suerte y otros muchos bufos haciendo de las suyas.

Pero hay que comer pues. Así que baila nomás, o inyéctate hormonas. O si estás rico, métete en el bunker con el productor y calladito nomás que lo que pasa ahí no sale. Y si eres sólo buena gente (#SoyFeo), ni modo, te conviene lo figuretti y lo escandaloso. Y factura hemano, factura todo lo que puedas, porque de ahí viene otro blanquito y te bajan el dedo ¿El arte? No pues hermano, hay que comer. O métete al círculo pues, donde…