Porque lo más importante en este
momento es ser real. Porque jamás quise ni querré vivir para
trabajar. Porque soy un terco que anda en el camino más complicado,
y persiste. Porque puedo amar, sonreír, perdonar. Porque puedo mirar
a los ojos y que en los míos hallen a un soñador que no quiere
despertar. Porque mi familia me cree un loco, y mi madre me da
caricias de vez en cuando para que pise la tierra. Porque mi padre
llega a veces, y como siempre, el silencio nos une mejor que la
palabra. Porque tengo amigos que llegan, otros se van y regresan.
Porque los puedo saludar con una mano franca. Porque mi mayor
travesura aún no la he cometido. Porque amo a mi pasado y sin él no
sería lo que soy. Porque hoy me siento en mi mesa, modesta, pero
contento de haber hecho mi vida a mi manera. Porque aún juego con la
comida. Porque me gustan las caricaturas. Porque aún me sorprendo de
todo. Porque siempre me levanto emocionado a ver qué me sucede en el
día. Porque puedo despedirme con un beso. Porque toda mi vida la
luché para ser como soy y seguiré luchando hasta que las fuerzas se
me agoten. Porque sigo enamorado de todo, de todos. Porque siempre he
de encontrar a un loco que quiera subir a mi barco y soñar. Porque
hoy puedo alcanzar las estrellas. Porque siento que poco a poco estoy
dejando huella en los que amo. Porque estoy seguro que el día de
mañana agarraré mi vieja polera, haré ejercicio y aún cuando la
panza me llegue al piso, me sentiré el más hermoso de este mundo.
Porque quiero seguir robándote una sonrisa. Porque no quiero
despertar. Por todo esto, gracias a todos mis amigos y cómplices de
mis travesuras, en un mundo donde nos volvemos de acero, comemos
dinero y vomitamos desesperanza.
- ¡Era cabro, huevón! ¡Te lo dije! - ¡Ala que feo! - Hay que joderlo nomás… - O pero mi viejo dice que los cabros son sidosos… puta, mejor ya no lo invitamos a nuestras reus. - Oe sí, que se vaya a contagiar a otro lado Yo los escuchaba, en el cole. Con mi cabello engominado, mis excelentes notas y con un montón de lágrimas en la cara. Y sí, yo fui uno de los que sufrió este tipo de amenazas, peleas, jodas y demás. Fui feliz al dejar el colegio. Un lugar donde existen reyes, bufones, hadas y brujas. Donde pueden mejorar tu vida o cagarla en una sola frase. Y la psicóloga: - Si no quieres que te fastidien, pórtate como hombrecito. Anda a jugar al fútbol. - Pero miss, a mí no me gusta… - Vaya y juegue… Y fui un malísimo portero, recibía pelotazos y la burla de todos. Porque en ese momento hasta el dolor se vuelve risa, pero una risa malvada, dura, de esas que te congelan el alma y no se puede respirar. - No lo tomes a lo serio hijo, seguro estaban jugando, mañ...
Comentarios
Publicar un comentario