Ir al contenido principal

Devolución


Hago todo lo que deseo. Me dedico a lo que amo. He llorado de alegría, de tristeza, de amor, de celos. Poco a poco aprendo a perdonar, a desear lo mejor para quienes me tratan mal, intencional o involuntariamente. También he pedido perdón. Me emociono como un niño por cada cosa que aprendo, que me enseñan a conocer. Me ilusiono también, por quien me da cariño, amor. Amo intensamente y como un chiquillo, como si fuera la primera vez. Y lloro inconsolablemente, porque solo así podré diferenciar la tristeza y la felicidad. No me gusta pelear más que conmigo mismo, para ser mejor cada vez. Aprendí a recibir la crítica, aún cuando duela, pero ayuda a crecer.

Río, sueño, canto, escribo, actúo, creo. Hago.

Miro a mí alrededor. Son pocas las personas afortunadas como yo. Son pocos los que podemos ser felices haciendo lo que queremos. Tuvieron miedo de elegir, o simplemente no tuvieron los privilegios. Gente que no trabaja en paz, y siempre busca la paja en el ojo ajeno. Gente sin brillo en la mirada, que la esconden bajo un mal humor o sonrisas de colmillo. Gente que aprendió a manejar la lengua para envenenar, porque su envase está saturado y necesita seguir expandiéndose como el pecado. El veneno es el único que puede mantenerse intacto en los corazones débiles o mal curados.  Potenciales homicidas, deberían apuñalar su corazón, para que la negrura reviente. Lejos de una devolución negativa, la cura del cariño es elemental para inmunizarse, y enseñarles a vivir en paz y esperanza. La gente que muere así, tiene una fetidez que pugna desde su tumba, ahuyentando a las flores que, pobres víctimas, intentan adornar su urna.

Gente que ya no recuerda su latido, que la indiferencia ahuyenta y el olvido aplasta.

Doy gracias Dios por darme la oportunidad de levantarme por la mañana y respirar tranquilo, por tener a mi familia, por saber que mi vida tiene un sentido y que hay mucha gente como yo aún quiere comerse al mundo en pro de sus sueños. Doy gracias por los amigos que tengo, incondicionales, que siguen triunfando, estudiando, compartiendo alegrías. Compartiendo una cena. Que me quieren de verdad, que me respetan. Que no importa quién seas, ni títulos,  ni procedencias, ni que opción o religión profeses. Lo que importa es la calidad de ser humano que seas, la pureza de tu alma, ése es el oro que este mundo necesita. Respiro. En cada exhalación, muere el de hace un instante y nace otro, más loco, más niño, más genio, y más brillante. Hoy puedo decir que me quiero mucho y tengo mucho amor para dar.

Doy gracias a Dios porque tengo amigos que ahora son felices, que también aprendieron a luchar por sus sueños, que hoy pueden tomar un café y reír tranquilamente. Y llorar. Y darnos la mano. Que hoy duermen riquísimo y algunos, locos como su servidor, casi ni duermen. O viven soñando.

Que debo de terminar hasta morir, feliz, en el escenario.

Esto va dedicado para ti, de un ser humano, común, vulgar y corriente, que sólo sabe soñar.

Comentarios

  1. Hola Daniel, Estimado Emilio,
    Te escribo de parte de la Agencia Cuarzo donde trabajaste para un comercial de Bismutol en el 2007. Queremos contactarnos contigo porque va a haber una re-emisión del comercial donde participaste. Mi mail es lorena.guardiac@gmail.com.
    Por favor, envíeme tu número para poder comunicarnos contigo lo más pronto posible.
    Saludos,
    Lorena Guardia

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

La Vie en Rose

- ¡Era cabro, huevón! ¡Te lo dije! - ¡Ala que feo! - Hay que joderlo nomás… - O pero mi viejo dice que los cabros son sidosos… puta, mejor ya no lo invitamos a nuestras reus. - Oe sí, que se vaya a contagiar a otro lado Yo los escuchaba, en el cole. Con mi cabello engominado, mis excelentes notas y con un montón de lágrimas en la cara. Y sí, yo fui uno de los que sufrió este tipo de amenazas, peleas, jodas y demás. Fui feliz al dejar el colegio. Un lugar donde existen reyes, bufones, hadas y brujas. Donde pueden mejorar tu vida o cagarla en una sola frase. Y la psicóloga: - Si no quieres que te fastidien, pórtate como hombrecito. Anda a jugar al fútbol. - Pero miss, a mí no me gusta… - Vaya y juegue… Y fui un malísimo portero, recibía pelotazos y la burla de todos. Porque en ese momento hasta el dolor se vuelve risa, pero una risa malvada, dura, de esas que te congelan el alma y no se puede respirar. - No lo tomes a lo serio hijo, seguro estaban jugando, mañ...

Estos celos - Canción

Siempre me gustó la música mexicana.  Y esta semana, me animé a grabar una. Aquí os la dejo, a ver qué me comentan.

Retornos

Me pasa siempre, cuando dejo los lentes en no sé dónde y tengo que salir corriendo a atender a quien está matando el timbre. De pronto, me choco con una silla impertinente que dejé en el camino. Trastabilleo, me recupero rápido y la coloco en un lado. Miro por la ventana, uno por que, viviendo solo, no quiero sorpresas y otro porque el frío está fuerte y no quiero coger un resfriado. Pero valgan verdades, lo hago más porque pienso que son los mormones, o algún otro religioso y pocas ganas me dan de apoyar y muchas de reclamar el que me levanten tan temprano. ¿Hola? ¿Tiene un minuto? Sí, dígame. Estoy buscando a Humberto Vargas, ¿vive aquí? Silencio, del que uno detesta. La miro, me da algo de familiaridad, pero no sé de dónde. El abrigo térmico que lleva casi oculta a una carita pequeña, que está mirándome fijamente. Vivió, sí. Murió hace ocho años. El chiquillo que vino con la mujer me mira con desilusión y pienso en mis adentros que he metido la pata. Entiendo… disculpe, no...