BERTOLT BRECHT
COLEGIO LA SALLE
Y es que Brecht no descansa. Y seguirá siendo universal per secula seculorum.
El teatro peruano está en auge. Y es loable que dentro de nuestra sociedad, tan infectada de elementos faranduleros amarillistas, de escaramuzas político sociales que van cayendo en un afán cirquero jamás visto en otros tiempos, sea el propio teatro, el arte que reúne a todas las artes en una excelencia cuasi-religiosa, la que nos dé un hálito de esperanza, de sosiego y de reflexión. La observación de nosotros mismos a través del escenario, no puede traer otra cosa que enriquecimiento espiritual.
Per se, es loable que una institución educativa de menores realice actividades teatrales con sus alumnos. Desde ya mis parabienes y mi reconocimiento, es muy satisfactorio saber que aún existen instituciones que se preocupan no sólo en seguir el plan curricular educativo, sino que también prestan atención a inclinaciones artísticas, y arriesgan creando montajes de calidad. Es bueno saber que existe una sensibilidad artística creciente, y que permite a sus alumnos explorar el lado artístico que todo ser humano posee y potenciarlo, descubriendo en ellos, quizá, dentro de algunos años a un nuevo artista.
Brecht es épico. Y la Ópera de los Tres Centavos, además de ser un espectáculo polémico, es agradable. El contenido incisivo que posee sobre los males sociales, reflejados en los personajes –íconos cuasi semejados a los pecados capitales- se demuestra claramente. Brecht nos pone las cartas sobre la mesa y nos invita a analizar su obra, a salir de nuestro aletargamiento.
La propuesta realizada por Mesía es correcta, entendible. El elenco juvenil denota energía, fuerza y fe en sus actuaciones. A destacar la actuación de Ángel Fernández y Ana Lucía Vera en los papeles de Macheath y Polly Peachum respectivamente. En conjunto lograron un espectáculo notable, dinámico. A reclamar un poco más de atención en la dramaturgia de luces y de sonido, que en muchos de los casos no colaboraron con el clima que los actores creaban en escena.
Esperemos que el deseo de motivar a nuestras jóvenes generaciones a encontrarse con el arte, no sólo sea para el Colegio La Salle, sino también para otras instituciones, y veamos dentro de poco al teatro en una actividad de currícula necesaria en el desarrollo del educando.
Voy por una coke.
Daniel Manchego
Era Azul – Difusión de las Artes Escénicas
Director

0 comentarios:
Publicar un comentario