lunes, abril 21, 2008

Seducido por la Fama de la Pasión por una Orgía: una visita al teatro.

Desde hace mucho que no he ido a ver teatro. Pero, gracias a este nuevo tiempo libre, pude ver algunos espectáculos de nuestra nutrida cartelera teatral, llena de festivales y novedosas propuestas.

Comencemos entonces.

El teatro Julieta nos presenta LA PASION, versión libre de la película LA PASION DE CRISTO. Una dirección floja, con una tendencia a marcar excesivamente los cuadros ya vistos en la película, nos da como resultado una propuesta de ritmo excesivamente lento, con una confusión actoral terrible (muchos de los actores duplican personajes, que no caen en la convención física de los personajes o simplemente no toman como enmienda la distinción física o psicológica de los mismos). A destacar la actuación de Igor Calvo, en su notable papel de Anás, que es lo mejor de toda la propuesta de casi más de dos interminables horas.

El teatro Montecarlo nos vuelve a presentar, bajo la batuta de Diantres Producciones, FAMA, el musical. La propuesta es casi la misma que la de hace algunos años (2006 si mal no recuerdo), a diferencia de las coreografías que, curiosamente, en vez de realzar y colaborar con el crecimiento del musical, lo descomponen y no se unen como un todo. Como resultado, FAMA el musical se queda como un mero esquema correcto de espectáculo, con bailarines desconectados de las escenas, que denotan sólo interés al momento de empezar a bailar. Los actores como Reynaldo Arenas, Teddy Guzmán, y Patricia Frayssinet quedan relegados a unos minutos en el escenario, con personajes prototipo y nada interesantes. Los actores principales hacen denodados esfuerzos por realzar sus escenas, pero no logran mostrar personajes reales, sino esquematizados y sin vida alguna. Resulta loable el intento de grabar las pistas musicales con voces de los protagonistas, pero el timbre de voz de Vanessa Zambrano no logra llegar a la exigencia de la interpretación que exige la canción principal de este musical.

El Club de Teatro de Lima nos ofrece la obra SEDUCIDO, adaptación libre de la obra TAKE IN del estadounidense John W. Lowell hecha por el propio director de la obra y a la vez actor de la misma, Henry Sotomayor, en unión con Sergio Velarde. Con graves problemas en la dramaturgia y una insípida dirección, esta propuesta destruye el texto original, dejándolo tan sólo con algunos momentos preestablecidos, que gritan su autenticidad junto con los dos únicos personajes de la puesta. Sotomayor nos presenta un personaje demasiado ligero para lo que sus parlamentos exigen, mientras que Velarde nos entrega a un personaje vacío, con los mismos movimientos y recursos utilizados en obras anteriores. Durante el desarrollo de la obra, los personajes cambian sus actitudes y perfiles psicológicos de manera demasiado abrupta, tornándolos inverosímiles. El estilo de la propuesta de la obra reclama al realismo, sin embargo, no es definido en esta obra, que, por momentos se vuelve minimalista, teatralista y hasta simbolista. La unidad musical es destrozada, utilizando distintas canciones de distintas épocas. La propuesta de luces es pobre, indefinida, no nos indica sectores ni lugares que los propios personajes indican en los apartes, que de paso terminan siendo letra pasada y no interpretada. La temática gay, una vez más, es llevada al escenario, y, por desgracia, destrozada, tipificada, esquematizada y disuelta sin mayor pena ni gloria.

Desde el centro de Lima, en la renovada sala de la Asociación de Artistas Aficionados (AAA), se viene presentando la ORGIA, de Enrique Buenaventura. Bajo una acertada dirección de Martín Medina, los textos de Buenaventura cobran vida y nos muestran una historia, que lejos de ser sórdida, resulta agradable y que poco a poco van ganando interés en el público, que se siente descubierto e intimidado pero a la vez cómplice de esta historia. Existen algunos momentos que indican un subtexto político interesante y válido si es que se le quisiese comparar con nuestra actualidad, y que tal vez podrían ser remarcados y/o redescubiertos. Una propuesta agradable, que nos entrega distintas formas de análisis como historia, como propuesta y planteamiento de un mensaje del cual no estoy seguro si es del mismo autor de la obra o del director, pero que en todo caso, logra que el espectador se cuestione y salga satisfecho de la sala. A destacar las actuaciones de los dos actores de la primera escena (madre e hijo) y a cuidar ciertos excesos los demás actores, que colindan con un cierto acercamiento al cliché, que no hace falta. Una obra para ver nuevamente, en una sala renovada. El grupo responsable de este espectáculo es "Teatreros y yo".

Estas son mis críticas. Por desgracia no pude ahondar mucho más en cada una de estas obras, que bien se merecen un análisis más exhaustivo. Quizá pueda hacerlo con una copa de vino la próxima vez.

Voy por una coke.

Dark.

1 comentarios:

Michelle dijo...

Excelente!! Me encanta el teatro... aunque sólo actué como aficionada. Pero quién sabe? A lo mejor algún día me animo a entra a las tablas :)

Besitos,
Michelle
El Blog de Michelle
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